martes, julio 04, 2006

Texto publicado por Clarin al cumplirse 40 años de la muerte del Primer Legislador Socialista

Alfredo Palacios, el humanismo socialista (Por María Seoane)

Su moustache era algo más que un bigote exuberante a la francesa, al estilo D'Artagnan. Era su espada de justiciero. La imagen más familiar que trascendió de Alfredo Lorenzo Palacios lo muestra con el pelo lacio, largo, peinado con raya al costado, en una pose inolvidable: la barbilla levantada en señal de desafío. Es la imagen de un hombre de convicciones antiguas pero modernas, nacido en 1878. Palacios debió lidiar en tiempos de la república conservadora, con el estigma de haber nacido hijo natural de padres uruguayos. Su padre —don Aurelio— fue abogado; su madre, Ana Ramón, una maestra que le enseñó el socialismo: "Cuando tenía once años, ella puso en mis manos el Nuevo Testamento, con el sermón de la Montaña y me apasioné con Jesús", confesaría años después el "viejo" Palacios. El socialismo fue su marca política pero el humanismo la verdadera esencia de sus prédicas.

Se entreveró con los próceres del Partido Socialista recién fundado (1896), con Juan B. Justo, José Ingenieros, Enrique Dickman, Roberto Payró y Leopoldo Lugones. En 1904, los genoveses del barrio de La Boca lo postularon y luego salió electo como el primer diputado socialista de la Argentina y de América. "La Boca ya tiene dientes", dijo el gran dramaturgo Florencio Sánchez de esa proeza. La carrera de Palacios no se interrumpió. Fue diputado y senador por varios períodos. Cuando murió, ocupaba aún una banca de diputado.

Pero Palacios fue Palacios no sólo por una verba inflamada, certera, apasionada, que convocaba multitudes. No sólo porque increpó a todos los autoritarismos cuarteleros desde el golpe de 1930 en adelante. No sólo porque fue un presidente inolvidable de la Universidad de la Plata, un reformista universitario decidido, sino porque fue un reformador de las leyes. Leyes que serían sancionadas con la fuerza política del peronismo que, curiosamente, Palacios combatió, con el mismo encono que tuvo la izquierda socialista y comunista con el surgimiento del movimiento de masas más destacado de la Argentina moderna. Perón le debió a las batallas de este socialista, las leyes laborales más avanzadas del mundo occidental en su momento. En 1906, casi cuatro décadas antes del surgimiento del peronismo, Palacios peleó por las leyes que reglamentarían el trabajo de mujeres y niños. Establecía el descanso obligatorio antes y después del parto; se prohibía el trabajo de menores; se creaban casas cuna donde las madres obreras depositaran a sus niños para poder amamantarlos; se batallaba por la jornada de ocho horas; se establecía el domingo como descanso obligatorio.

El día que Palacios murió, el 20 de abril de 1965, miles de jóvenes llevaron en andas su féretro. Era una juventud rebelde que oscilaría, poco después, entre el discurso y el fusil.

Una parte de esa juventud le endilgó con encono su antiperonismo, sus servicios como embajador de la Revolución Libertadora. Lo que queda de Palacios no fueron sus convicciones coyunturales. Quedan las leyes que impuso, las convicciones de paz y progreso: fueron las que libraron a miles de niños, de mujeres y de obreros argentinos de la más dolorosa explotación. Y la que los hizo, también, más libres.

Socialismo Marplatense


Se reconoce como fecha de fundación del Centro Socialista de Mar del Plata el 22 de Mayo de 1907. Luego de sucesivas luchas locales y vecinales, el Partido Socialista en las elecciones de 1916, obtuvo dos concejales y un consejero escolar a los que se sumaron otros dos en las elecciones de fines de ese año, ingresando a la banca de Concejal, entre otros, Teodoro Bronzini.

En las elecciones de 1919 Bronzini gana la Intendencia de la ciudad de Mar del Plata respaldado por un rotundo triunfo del socialismo, fue en esa administración que el Socialismo asume como ideario los principios de justicia social en democracia, con plena vigencia de las libertades públicas, una sana economía y un manejo idóneo y honesto de los intereses públicos a cargo del Estado.

A partir de entonces se repiten diversos triunfos socialistas en la ciudad produciéndose la siguiente sucesión de intendentes:
  • Teodoro Bronzini (1920 a 1921)
  • Rufino Inda (1922-1923)
  • Teodoro Bronzini (1924-1925)
  • Juan Fava en 1926 (solo seis meses)
  • Rufino Inda (1926-1927)
  • Teodoro Bronzini (1928-1929)

En la década del 30 a pesar de los fraudes electorales, hubo representatividad socialista en el Municipio de General Pueyrredón por la fuerza popular que lo acompañaba, la cual no se podía disimular con maniobras turbias. Nuevamente, en el año 1958 fue elegido por el voto directo de los ciudadanos, Teodoro Bronzini como Intendente de Mar del Plata, junto a diez concejales del Partido Socialista hasta abril de 1963.

A partir del inicio de las actividades de la fuerza socialista, se produjo una rápida transformación en nuestra ciudad, encaminándola hacia el progreso y el futuro:
  • Se organizaron los servicios públicos de agua corriente y luego de cloacas,
  • Se extendió el alumbrado público por todo el ejido urbano.
  • Se creó la Asistencia Pública Central y la sala de primeros auxilios del puerto,
  • Se inauguró el asilo para los ancianos desamparados
  • Como parte del plan de salud pública, desde el Estado se desarrolló la farmacia cooperativa municipal.
  • Se construyó el primer edificio municipal: la Escuela Nº 18.
  • Se entubó el arroyo “Las Charcas” pues su desembocadura arruinaba la playa Bristol.
  • Se asfaltó la avenida Cincuentenario, actualmente Juan B. Justo, el Boulevard Marítimo, el Paseo Jesús Galindez y numerosas calles.
  • Se apoyó intensamente al deporte.
  • Se instituyó una política de Estado en Salud, basada en el armado de una red de centros distribuidos territorialmente para poder cubrir la atención primaria de la población.
  • Se remodeló el cementerio de La Loma.
  • Se creó también una cooperativa del pan y las carnicerías municipales, para crear un precio modelo de las mercaderías de consumo popular.

En las décadas del 60 y 70, en las administraciones de Jorge Raúl Lombardo y Luis N. Fabrizio, se inicia el periodo de construcción de una serie de edificios escolares de gestión municipal, que vinieron a suplir la falta de cobertura que en la materia debieron tener la provincia y la nación. Se construyeron escuelas primarias, de artesanías y oficios, de danza y de formación profesional, siempre apuntando a la cultura y educación del pueblo. También se creó el Cementerio Parque, la Tercera Cloaca Máxima, el Parque Industrial, el Instituto de Crédito y vivienda, que luego fuera Instituto Municipal de Desarrollo Urbano.

Con el advenimiento de la democracia en el año 83, el Partido Socialista estuvo otra vez representado por los concejales Ricardo Junco, Julio A. Benitez y varios mas. En la actualidad, Juan Carlos Cordeu es quien lleva los ideales, trabajo y acciones Socialistas al concejo marplatense desde el 2002.

Toda la tarea desplegada por el accionar socialista en la ciudad se vio desempeñada por una formación y un ideario progresista que en muchos casos se adelantó a los tiempos que correrían. Esa formación y lectura en la que crecieron sus hombres y mujeres, les dio la fortaleza ideológica necesaria para ser forjadores de nuevas generaciones que se sucederán para seguir escribiendo la historia desde el pensamiento socialista, que lleva en nuestro país ciento diez años de lucha.

lunes, julio 03, 2006